Reforestación en el Chicahuaxtla

Dentro de las olas de calor de marzo de este año, presenciamos uno de los desastres más fuertes de los que ha sido protagonista la región de las altas montañas: Los incendios forestales registrados en tres polígonos, entre los municipios de Nogales, Ciudad Mendoza, Soledad Atzompa, Rafael Delgado y Huiloapan.

Algo que las generaciones más jóvenes pensaban nunca ver y que las más grandes creían ya no volvería a pasar, estaba sucediendo ante nuestros ojos impávidos de ser testigos de una catástrofe de tal magnitud.

Entre el miedo de lo que estábamos presenciando, hubo una chispa y emoción por chicos y grandes al presenciar como desde todas partes, nos empezamos a movilizar con el único objetivo en mente de ayudar.

Organizaciones civiles, gobierno, instituciones privadas y sobre toda la población, unieron esfuerzos en una solo, reuniendo víveres, herramientas, agua, todo con el fin de apoyar a las zonas afectadas por los incendios. Aunque el calor no ayudaba, los incendios crecían, los esfuerzos parecían insuficientes y el escenario tras sofocar un incendio era desolador, la resiliencia de toda la comunidad persevero hasta el fin de la catástrofe.

Claro que CAFIVER tuvo la oportunidad de ayudar: Desde el envió de sus brigadas contra incendios hasta la recolección de víveres y la aportación monetaria de algunos compañeros para mandarlo a las zonas afectadas, nos unimos para cesar los incendios.

Con nuestra participación, el dinero recolectado pudo ser usado para comprar 1000 piezas de pino patula, mismas que de la mano del grupo de montañistas de donde forma parte nuestro compañero Leonardo, sembramos el pasado 17 de agosto en una de las regiones afectadas: El cerro del Chicahuaxtla.

Desde las 07:00 de la mañana, el grupo de CAFIVER partió hacia el destino. Al llegar la vista era triste, pero las ganas de sembrar el futuro eran más grandes. Quienes participamos pudimos ver con alegría como la misma tierra trataba de regenerarse de entre el carbón y los escombros; El ánimo estaba hasta arriba y aunque a comparación de lo que se perdió puede parecer poco, hoy tenemos una historia más que contar de la cual sentirnos orgullosos y que nos motiva a seguir uniéndonos ante cualquier tempestad y porque nos queda tan bien ser la grandeza de CAFIVER:

Esta nota es un abrazo a todos los que colaboraron en hacer esto posible. Muchas gracias a cada CAFIVERIANO que colaboro conforme a sus posibilidades, todas igual de valiosas para ayudar.

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