Octubre ya está aquí, un gran mes para la concientización sobre las enfermedades. Probablemente hayas visto los lazos rosas para la concientización sobre el cáncer de mama. Sin embargo, octubre también es el Mes de Concientización sobre la Disautonomía.
La disautonomía ocurre cuando hay un mal funcionamiento en el sistema nervioso autónomo (SNA). Esa es la parte del sistema nervioso que controla la frecuencia cardíaca, la presión arterial, la digestión y otros procesos automáticos del cuerpo. En otras palabras, cosas que usted hace sin tener que pensar en ellas.
A nivel mundial se reportan 70 millones de personas diagnosticadas con disautonomía: Uno de los mayores riesgos que tienen quienes viven con este padecimiento son fracturas a consecuencia de desmayos, los cuales sobrevienen al bajar la presión arterial y disminuye la frecuencia cardiaca.

Esta enfermedad es muy variable y puede tener distintas formas de expresión: algunas pueden llegar a ser muy dramáticas y otras veces inespecíficas, que pueden llegar a confundirse con Epilepsia, Trastornos Neuróticos, Migraña, Fatiga Crónica, entre otros.
A pesar de su impacto significativo en la calidad de vida de quienes la padecen, la disautonomía es considerada una discapacidad invisible, ya que sus efectos no siempre son evidentes a simple vista.
Suele ser confundida con otras enfermedades y por lo tanto hecha menos. Aunque suele ser más frecuente en mujeres, también se presenta en hombres.
Esta nota remarca la importancia de una mayor concientización, investigación y apoyo para las personas que viven con disautonomía, así como la necesidad de abordar esta discapacidad desde una perspectiva inclusiva y comprensiva en la planificación de políticas públicas y la prestación de servicios de salud.